Culminado el año, atrás quedó el tiempo de balances. Luego de sopesar lo bueno y lo malo de ese tiempo transcurrido con sus éxitos, fracasos, alegrías y tristezas nos preparamos, con renovadas fuerzas, para encarar el 2010. Todo, TODO lo vivido, ha tenido sus cosas positivas ya que de los errores cometidos sacamos la experiencia necesaria para superarnos y seguir creciendo y las fructíferas “cosechas” van forjando nuestra personalidad y nos van haciendo mejores para con uno mismo y, fundamentalmente, con los demás. Y aquí dentro de esta “segunda casa” también hemos evaluado y aquilatado lo hecho y lo pendiente, lo que está a la vista y lo que está en la mente pronto para ser ejecutado y, también aquello con lo que se sueña y se quiere convertir en realidad.
No será nuestra tarea hablar de realizaciones porque las mismas están a la vista. Lo que sí, y como siempre, nos imponemos decir es que seguiremos adelante con ese compromiso contraído hace años y que implica perseverar por el engrandecimiento institucional y porque cada uno de quienes hoy nos representan mantenga en alto el estandarte de las alas rojas para que flameen siempre en lo alto, pero enraizados en la fidelidad e identidad olimpistas. Estemos donde estemos, y más allá de circunstanciales éxitos deportivos, dejaremos siempre nuestro sello: el de Olimpia de todas las horas, más que un club una familia deportiva.
Y es con esa familia integrada por nuestro personal docente, técnico, administrativo, auxiliar y de mantenimiento, por nuestras incansables subcomisiones, por nuestros dignos representantes de los deportes federados y por todos ustedes la gran familia de las Alas Rojas, nuestra masa social, nuestro capital permanente, que renovamos el compromiso de seguir estando y “viviendo” este sentimiento y razón de ser que es Olimpia.
NO TE RINDAS
“No te rindas, aún estás a tiempo,
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento.
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
VIVIR LA VIDA Y ACEPTAR EL RETO…”
Mario Benedetti